El líder del PP defiende los pactos con Vox ante su Comité Ejecutivo, al que han faltado casi todos los presidentes autonómicos, y presume de unas encuestas que solo le condeden llegar a la Moncloa de la mano de la ultraderecha
El Gobierno da por perdidos los presupuestos de este año y asume la prórroga hasta 2026
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha retado este lunes al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a someter al Congreso su plan de defensa, los Presupuestos Generales de 2025 y a celebrar el debate sobre el estado de la nación. Tres hitos que el jefe de la oposición está seguro de que Sánchez no se atreverá a llevar al Parlamento porque votaría todas las votaciones. La idea, según él mismo ha asegurado, es “retratar la soledad de un Gobierno que no es tal y de un presidente zombi”.
Feijóo ha comparecido este lunes ante su Comité Ejecutivo Nacional en una convocatoria ordinaria que debió celebrarse el mes pasado. A la reunión del órgano solo han acudido tres presidentes autonómicos: el aragonés, Jorge Azcón, la madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y el riojano, Gonzalo Capellán. El primero, pendiente de cerrar con Vox el acuerdo presupuestario, ha llegado con mucha antelación al acto, más de una hora antes. El discurso de Feijóo ha comenzado con casi otra hora de retraso.
El líder del PP ha optado por algo que, según ha dicho, nunca hace: hablar de su propio partido. Feijóo ha defendido que el PP es un partido “contundentemente libre para llegar a acuerdos” con quien quiera, “aunque le moleste a unos y a otros”. Una alusión que llega en pleno ‘rally’ de sus barones autonómicos para cerrar pactos presupuestarios con Vox, tal y como ya ha hecho Carlos Mazón.
Sobre el presidente de la Generalitat valenciana Feijóo no ha dicho una sola palabra. Tampoco sobre el contenido de su acuerdo de presupuestos, sobre la declaración institucional que Vox le obligó a leer, y en la que arremetió contra el Pacto Verde Europeo y pidió mandar a sus países de origen a los menores de edad que han llegado solos a España. Feijóo ha obviado, además, las referencias a la DANA o la reconstrucción de Valencia.
El discurso de Mazón fue bien recibido en la dirección nacional del PP, que dio el plácet para que sus otros presidentes autonómicos firmaran también acuerdos similares y discursos del mismo corte. Con todo, Feijóo ha asegurado que su partido no acepta presiones. “Quien viene con chantaje o amenaza se va por donde ha venido”.
“Y libre porque no queremos ni el aplauso de los que dañan a nuestra nación desde dentro ni la palmadita en la espalda de quien la puede perjudicar desde fuera”, ha sostenido Feijóo, en referencia a los aliados parlamentarios del Gobierno y a las adulaciones recibidas por el líder de Vox, Santiago Abascal, de boca del presidente de EE UU, Donald Trump.
Miedo al Congreso
Feijóo ha arremetido contra el Gobierno y su política de inmigración, que ha tildado de “nula, contraproducente” y que produce “efecto llamada”, para luego usar a los “menores” migrantes como “moneda” con la que comprar su permanencia en el Palacio de la Moncloa.
“Y todo esto ocurre gracias al presidente de la hipocresía. Es él. Es solo él. Es Sánchez. Solo es Sánchez. Todo lo demás no importa”, ha espetado.
Feijóo le ha reclamado que se someta a la votación del Congreso en tres cuestiones muy concretas en las que el PP sostiene que Sánchez no tiene ninguna posibilidad de aunar una mayoría parlamentaria: el plan de defensa, los Presupuestos Generales y el debate sobre el estado de la nación, del que se derivan unas resoluciones que se someten a la votación del Pleno.
El objetivo declarado de Feijóo es “retratar la soledad de un Gobierno que no es tal, y de un presidente zombi”. Desde el Ejecutivo se ha trasladado en las últimas semanas la dificultad que tienen para armar unas cuentas públicas que aglutinen a la mayoría de la investidura. El propio Sánchez sostuvo la semana pasada que su intención es presentar el proyecto de Presupuestos para 2025, pero no descartó tampoco la opción de volver a prorrogar las cuentas.
“Si no sabe lo que quiere hacer, si no sabe lo que tiene que hacer, si no tiene explicación, si no es capaz de convencer y no quiere que se vote, ese debate trascenderá al Congreso y la mayoría social de este país recuperará la voz”, ha planteado. “Y que no le quepa duda de que más pronto que tarde nos encontraremos votando”, ha concluido.